Así es la rosa


De la matriz del día

se alzó la rosa vertical y blanca

mientras todo rugía:

la tierra, el aire, el agua.


Tendí la mano para protegerla,

criatura de paz y de armonía,

completa, intocable, exacta

en la extensión total del mediodía.


Y me llevó el brazo la metralla.

Impávida seguía,

en su serenidad y su victoria,

aunque en mi sangre la embebía.


Ni mi alarido hizo temblar sus pétalos

ni apagó su fragancia mi agonía.

Era la rosa, la perfecta y única.

Nada la detenía.


Autor: Juana de Ibarbourou

Comentarios

Entradas populares